Una de las consecuencias más visibles del colonialismo europeo de los siglos XIX y XX (además de las invasiones, genocidios varios y demás) fue la herencia de unas fronteras absolutamente artificiales (quiero decir más artificiales todavía) en los lugares en los que se establecieron. La costumbre de usar meridianos, paralelos y líneas rectas en general dio lugar a fronteras trazadas con escuadra y cartabón, o a cuchillo, simplemente con un lapicero sobre un mapa. La infinidad de problemas que las naciones post coloniales heredaron debido a estas fronteras es enorme. Hoy veremos el caso de la división de la Isla de Nueva Guinea, partida por la mitad a lo largo del Meridiano 141 Este.
La isla de Nueva Guinea, la segunda más grande del mundo tras Groenlandia (clic para ampliar). Papúa-Nueva Guinea ocupa la parte oriental de la isla, Indonesia la otra mitad. La parte indonesia, también conocida como Nueva Guinea Occidental, está dividida en dos provincias, llamadas Papúa y Papúa Occidental. Tres Papúas en Nueva Guinea, oiga.
Street View, el servicio de visualización a pie de calle que la gente de Google puso en marcha en 2007, alcanza ya a nada menos que 30 países, cubruendo centenares de miles de kilómetros de calles y carreteras. Otros veinte países recibirán o están recibiendo ya las visitas de los coches con cámara de Google; no es raro pensar que en un futuro no muy lejano Street View cubrirá todas las zonas habitadas de la Tierra, y muchas de las deshabitadas. En lo que a este humilde blog respecta, he de confesar que de vez en cuando le echo un vistazo a las regiones fronterizas a ver qué hay. Así pues, aquí va esta segunda entrada de Google Street View en la frontera (la primera, Spanish Edition, la puedes leer pinchando aquí)
Frontera entre Dinamarca y Alemania en Syddanmark (Dinamarca). La frontera la establece uno de los infinitos arroyos, riachuelos y canales que hay por la zona.
Estoy pensando en mudarme al estado de Sonora, en México. Sonora es uno de los estados limítrofes mexicanos, y todo su límite norte discurre a lo largo del infame y famoso muro de la tortilla. Tiene frontera con los estados de California, Arizona y Nuevo México. A unos sesenta kilómetros al sur del muro se encuentra un pueblo cuyo nombre es cautivador y hace que quiera tomar el primer vuelo de Aeroméxico hacia allí.
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Divertido el vídeo que Carlos Velasco (@carlosvelasco), un lector de la otra punta del mundo (Tasmania, nada menos), dejó en los comentarios del vídeo de la semana pasada. Cantinflas intenta entrar en Estados Unidos y las pasa canutas para cruzar la barrera. Barrera que por otro lado está un poco en mitad de la nada… Interesante el cuestionario de acceso al país; se ve que las preguntas chorras que hace el Departamento de Seguridad de EE.UU. a los turistas que visitan el país ya llevan bastante tiempo en vigor. El vídeo pertenece a la película Por mis pistolas, estrenada en 1968, una sátira a los spaguetti western que entonces vivían su época dorada.
Si no lo has hecho todavía, puedes leer la primera, la segunda y la tercera parte de esta serie.
El Muro de la Tortilla (Estados Unidos-México)
Durante generaciones la frontera entre México y los Estados Unidos ha servido de puerta de entrada para los inmigrantes de Hispanoamérica, que han teñido estados como California o Nuevo México de color latino (esta es la frase más cursi que jamás se haya escrito en este blog). De un tiempo a esta parte EE.UU. ha venido endureciendo cada vez más su política sobre inmigración, otorgándole cada vez más financiación a las patrullas fronterizas. El muro de la Tortilla, llamado así jocosamente por los inmigrantes dado que “allí los fríen”, se extiende a lo largo de más de mil kilómetros de los tres mil y pico que mide la frontera entre México y Estados Unidos. Es un continuo desde el Pacífico en California hasta Yuma, en Arizona, y posteriormente existen varias secciones más en Texas. La altura de la barrera oscila entre los cuatro y los seis metros; en la mayor parte de su recorrido es una barrera metálica, y en la parte tejana también consiste en verjas de alambre.
Si no lo has hecho ya, quizá quieras leer la primera y la segunda parte de esta entrada.
El Muro Marroquí (Marruecos-Sáhara Occidental)
Cuando España se retiró del entonces llamado Sáhara Español, en 1976, cedió el control de dicho territorio a Marruecos y a Mauritania. Estos últimos no tardaron en quitarse de en medio, por lo que el control efectivo de la antigua provincia española quedó en manos de Marruecos. El Frente Polisario, organización que había venido luchando por la independencia desde principios de los setenta, intentó tomar el control del territorio saharaui y proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), país que a día de hoy es reconocido por más de 50 naciones. Marruecos siempre ha considerado el Sáhara como parte de su territorio, así que decidió ocuparlo por las bravas y levantó 2.720 kilómetros de muro en mitad del desierto, en una de las regiones más despobladas del planeta (apenas 1,9 hab/km2, un poco más que Mongolia). Estas secciones de muro, hasta seis, están compuestas por murallas de arena y piedras, zanjas antitanque, verjas, medidas electrónicas y cientos de miles de minas. La tiranía alauita, tanto con Hassan II, como con su hijo Mohamed VI, ha mantenido este muro fuertemente militarizado. 130.000 soldados defienden el territorio anexionado. Entre 1982 y 1987 se levantaron seis secciones distintas de muro; el Polisario quedó al mando de una pequeña parte del Sáhara Occidental con unos 30.000 habitantes, conocida como Zona Libre. Marruecos se quedó el resto y se lo anexionó de facto.
Chipre es un miembro de pleno derecho de la Unión Europea y de la Eurozona, pero su territorio de jure está controlado casi en un 40% por una potencia extranjera, Turquía. La violencia intercomunal entre grecohipriotas y turcochipriotas que se desató durante los años sesenta y setenta llevaron finalmente, en 1974, a un golpe de Estado patrocinado por Grecia tras el cual el ejército turco invadió la isla. Tras unas semanas de combate, con su reguero de atrocidades contra la población civil cometidos por ambos bandos, Turquía controlaba el 37% de la superficie de la isla, incluida parte de la capital, Nicosia. En 1983 la parte ocupada proclamó unilateralmente su independencia con el nombre de República Turca del Norte de Chipre y la línea del alto el fuego se convirtió, de facto, en la frontera sur del nuevo Estado. Excepto Turquía, nadie ha reconocido a la República Turcochipriota, que está sometida a un embargo económico y sobrevive gracias a la ayuda turca.
Dundee es un pueblo de la provincia canadiense de Quebec, situado justo al norte de Fort Covington, localidad que pertenece al Estado de Nueva York. Entre los dos suman apenas dos mil habitantes. Justo entre ambos se levanta el Taillon’s International Hotel, también conocido como Halfway House, quizá por estar a medio camino entre el Polo Norte y el Ecuador, justo sobre el paralelo 45 Norte. Lo cierto es que el edificio está atravesado de parte a parte por la frontera entre Estados Unidos y Canadá y los propietarios, conscientes de ello, decidieron hacerlo patente en el bar y salón de baile del hotel. Así fue como se podía empezar una jugada de billar en Canadá y terminarla en Estados Unidos.
Los más veteranos lectores de Fronteras recordarán el caso de Rock Island y Derby Line, un par de pueblos situados en la provincia canadiense de Quebec y en el estado norteamericano de Vermont, respectivamente. Se trata de dos pueblos pegados a la frontera y construidos en parte sobre ella, existiendo viviendas particulares y edificios públicos partidos por el paralelo 45 Norte, la raya invisible que decreta dónde empieza Canadá y acaba Estados Unidos, o viceversa. Entre ambos países no existe un tratado de libre circulación como el que disfrutamos en la Unión Europea, y que hace tan fácil la vida a los habitantes de las zonas fronterizas y a los viajeros insensatos. Durante décadas el sentido común permitió que los habitantes de ambos pueblos hicieran vida normal, pero la paranoia post-11 de septiembre ha convertido el sentido común en el menos común de los sentidos, en cuanto a las zonas fronterizas norteamericanas se refiere.
Supongamos que un bloguero cualquiera tiene un trabajo que, por regla general, implica madrugar y conducir mucho. ¿Qué es lo que haría si tiene un par de días de vacaciones? ¡Exacto! Emplearlos en madrugar más de lo normal y conducir más de lo humanamente recomendable. Si a ello le añadimos la mayor ola de frío que ha padecido Europa en décadas, ¿qué tenemos? Efectivamente, un bloguero congelado en mitad de la autopista. Aprovechando un viajecito cortesía de la empresa que me permite pagar la conexión a Internet y, por tanto, martirizar a mis lectores con esta clase de entradas, me fui a conocer dos lugares que llevaba tiempo queriendo visitar; Baarle y el trifinium del Monte Vaals. Esta es la crónica.
Hace frío, claro que hace frío. ¿Dónde creías que estabas? ¿En Florida?