Mapamundi con todas las zonas horarias (clic para ampliar MUCHO)
El primer lugar del mundo en ver cada nuevo día es el archipiélago de las Islas de la Línea, que pertenece a Kiribati, y también Samoa durante el verano austral, pero, ¿cuál es el último? Hay dos respuestas para esta pregunta. Por un lado están Niue, un territorio que pertenece a Nueva Zelanda, y la Samoa Americana, una dependencia de Estados Unidos, situados ambos en la zona horaria UTC-11, es decir, 25 horas por detrás de Kiritimati y el resto de las islas del huso horario +14. Se da el caso de que las dos Samoas, la americana y la independiente, están separadas por apenas ciento cincuenta kilómetros de mar, pero por 25 horas de diferencia horaria, lo que permite, por ejemplo, celebrar el año nuevo en dos días consecutivos. Más allá están las Islas Howland y Baker, dos islotes bajo soberanía norteamericana situados en la zona horaria -12, la última del mundo, pero deshabitados desde 1942, cuando fueron bombardeados por la aviación japonesa en la II Guerra Mundial. Estados Unidos posee territorios en muchos husos horarios, pero hay un lugar que, en teoría, los tiene todos: la Antártida.
Zonas horarias en la Antártida. La zona roja es Terra Nullius, o sea no reclamada por nadie, y por convención se le asigna la hora del meridiano de Greenwich.
Kagada (en japonés 利田) es un barrio de la ciudad de Gyōda, en la prefectura de Saitama, a unos sesenta kilómetros al norte de Tokio. Es fácil sospechar que su nombre no es más que la transcripción fonética que algo que en japonés significa “el colibrí bate sus alas sobre los cerezos en flor con el Monte Fuji al fondo” o algo similar. Aparentemente existe una compañía que toma su nombre del barrio. Tal vez se dediquen a fabricar papel higiénico…
Madre Patria es como en ocasiones se refieren a España los habitantes de los países americanos donde la lengua mayoritaria es el castellano, y cuyo territorio formó parte del vasto imperio español hace algunos siglos. Es algo que a algunos españoles nos pone tiernotes (a mí me pasó con dos puertorriqueños en Manhattan y oye, que emoción), que nos da la sensación de pertenecer a un ente superior a nuestro propio país: la Hispanidad. No en vano el 12 de octubre, fiesta nacional española, celebra eso mismo, la Hispanidad. El caso es que la Madre Patria es el país del que casi todas las naciones de Hispanoamérica se independizaron a principios del siglo XIX; y hoy vamos a ver aquí qué países son los más Patriomaternales del mundo, es decir, aquel del que más países se han independizado. Ahí va la lista.
Imperios coloniales español y portugués durante la Unión Ibérica (1580-1640)
Una frontera es una línea imaginaria que separa dos estados, dos países, dos legislaciones, y a veces dos idiomas, dos modos de vida o dos sistemas antagónicos. En muchas ocasiones, la frontera también es una línea imaginaria pero muy real que separa la riqueza de la miseria, la abundancia de la escasez y el futuro de la desesperanza. Hoy vamos a recorrer los abismos económicos que separan países contiguos, los precipicios de la renta per cápita por los que se despeñan las esperanzas de la gente. Al otro lado de la verja son más ricos.
El Muro de Berlín fue la representación de la frontera como distopía, el lugar y el momento donde se aunaron todos los temores y todas las realidades siniestras asociadas al cruce de una frontera internacional. La sensación de peligro, de fin de lo conocido, de asomarse a otro mundo; el alambre de espino, los perros, las torres de vigilancia, el cemento, el zumbido incesante de los generadores eléctricos que mantenían iluminada La Zona. Pero el Muro era una pequeña parte de la mucho más vasta frontera interalemana, que separaba dos mundos, el capitalista y el comunista, el democrático y el totalitario, nosotros y ellos, y que trazaba una descomunal cicatriz de norte a sur hasta darse de bruces con Checoslovaquia. El Muro de Berlín era impresionante, pero como ese muro había centenares de kilómetros de frontera fortificada mucho menos conocidos, donde murió mucha más gente y que causó muchos más traumas.
Un helicóptero sobrevolando la frontera interalemana (fuente). Nótense los dos muros, el exterior (la frontera real) y el interior (el único que conocían los alemanes orientales). Clic en la imagen para ampliar
Bueno, es viernes, he estado de vacaciones y aunque sigo escribiendo, todavía no tengo nada listo para sacar del horno. ¿Qué hacer? ¿Dejar pasar otra semana sin alimentar las mentes de mis escasos pero inmerecidos lectores? ¿Dejar de hacer siempre la misma broma de “escasos pero inmerecidos”? ¿Revelar que la tomé prestada de esa cumbre cinematográfica llamada “El último Gran Héroe” en la que Sorsenáguer se interpreta a sí mismo… una vez más? Podría hacer todo eso, pero es mucho más fácil parasitar a blogs amigos y robarles sus entradas como si fuéramos el Museo Británico rapiñando bajorrelieves. Ahí van unos pocos mapas shulos shulos, que espero que disfruten en este caluroso agosto (este es el punto en el que los, ejem, miles de lectores argentinos y uruguayos dicen que de caluroso nada, lo sé).
Nueva bandera para el blog en los días en los que el autor está poco inspirado
Viajar en la antigüedad era algo difícil, lento, caro y peligroso. Para la inmensa mayoría de la población la vida transcurría prácticamente en su totalidad en el espacio que podían cubrir a pie entre la salida y la puesta del sol, lo que venían a ser como mucho unos treinta o cuarenta kilómetros a la redonda del lugar donde uno vivía. Sólo los soldados, comerciantes y otras gentes de mal vivir tenían la oportunidad de ver mundo, pero al precio de pasarse meses, cuando no años, lejos de casa, si es que tenían algo a lo que poder llamar así. El Imperio Romano se había preocupado de construir una extensa red de carreteras, la mayoría de las cuales siguió en uso durante el siguiente milenio, o más. Son las conocidas Calzadas Romanas, una red de transportes que abarcaba un enorme recorrido desde el Océano Atlántico al Mar Rojo, pasando por las Islas Británicas o el Mar Negro.
NOTA: Los vídeos subidos originalmente habían sido deshabilitados, así que he buscado otros. Avisad en los comentarios si los vuelven a deshabiltar.
Espectacular este vídeo que refleja en apenas tres minutos y medio todos los cambios de fronteras habidos en Europa en el último milenio (1000-2005). Desde la llegada al Danubio de las hordas mongoles hasta la conquista de Europa por parte de la Alemania Nazi, pasando por la Reconquista española y por cinco siglos de imperio otomano, Europa es un permanente ir y venir de fronteras e imperios. Es una buena manera de reflejar la diversidad casi desquiciante del continente más pequeño del mundo. Y también da para una reflexión algo sombría. Cada metro que se han movido las fronteras en Europa (y en cualquier parte del mundo) ha costado un par de hectolitros de sangre. Así que haced los cálculos y calculad cuántas piscinas olímpicas se podrían llenar con lo que costó todo ese movimiento de fronteras
En El disputado voto del Señor Cayo, el enorme Miguel Delibes contaba la historia de cómo tres miembros de un partido político buscan votos en la España más rural. Eran los setenta, las primeras elecciones democráticas tras la muerte de Franco. En uno de esos pueblos castellanos pasto del olvido se encuentran con el Señor Cayo; uno de los dos únicos habitantes que quedan en el lugar, que además no se habla con el otro. El contraste entre los jóvenes militantes, modernos, urbanitas y concienciados y el casi anciano lugareño y su forma sencilla de ver la vida es el hilo conductor que da forma a la novela. El señor Cayo era un resistente, una rémora destinada a desaparecer, como su propio pueblo. Treinta años después siguen existiendo lugares así. Hoy, en Fronteras, pueblos con exactamente un habitante.
Conocí el Hotel Arbez hace un tiempo en alguna de las múltiples páginas de friquismo fronterizo que adornan el blogroll de esta humilde bitácora. Teniendo en cuenta que Ginebra cae a apenas siete horas y media de coche de Barcelona (Madrid, por ejemplo, está a seis horas de carretera, cinco si se corre un poco y no se para, y cuatro si se es un retrasado mental con un coche de gran cilindrada) planeé cuidadosamente el viaje para realizarlo en noviembre del año pasado. El día del viaje desperté con una descomposición intestinal nivel “las aguas del Mar Rojo se cierran sobre los perseguidores de Moisés” por lo que no sólo no podía conducir siete horas, sino que ni siquiera podía plantearme salir de casa a comprar papel higiénico. Así que cancelé la expedición y esperé mejores tiempos. Hasta que hace un par de meses se alinearon los planetas y disfruté de tres días eximido de cualquier responsabilidad laboral o familiar; pensé que la ocasión la pintan calva y me lancé a recorrer fronteras. Este blog es sólo una excusa para viajar, leches. Aprovechémosla.
-Sí, hola, Cariño, te mando la foto del sitio que he venido a ver. Sí, es una escalera. Sí, la moqueta es bastante fea y un poco mugrienta, ¡pero la frontera pasa por uno de esos escalones! Sí, me he cogido un avión y luego he conducido una hora por una carretera de montaña para ver esto. ¿Cómo, que te recuerde por qué te casaste conmigo?