Los médicos voladores

Contaba Bill Bryson en un libro de viajes (En las Antípodas) que cruzar Australia de punta a punta es muy sencillo. Uno se pone a moverse desde la costa, en seguida alcanza el Bush, al poco rato entra en el Outback, para después llegar, de nuevo al Bush, y otra vez a la costa. Una cosa sencillísima, en efecto. ¿Qué son unos pocos miles de kilómetros para el viajero experimentado?

Australia tiene una superfcie de, recordemos, cosa de siete millones y medio de kilómetros cuadrados, y algo más de 21 millones de habitantes, que se sitúan de manera masivamente mayoritaria en las costas del país, fundamentalmente en la costa sudeste, donde están Sídney y Melbourne. El resto del país es, en su inmensa mayoría, un formidable desierto absolutamente fascinante. El Outback, que es como se conoce a las zonas interiores y desérticas de Australia, ocupa más o menos el 80% del territorio del país, alrededor de seis millones de kilómetros cuadrados. Doce veces la superficie española, o más del doble de la argentina. En ese descomunal territorio viven menos de doscientas mil personas. O sea, una densidad de población de aproximadamente 0,03 habitantes/km². Necesitamos más de 30 kilómetros cuadrados para encontrar una persona con la que charlar. Sólo Groenlandia tiene una densidad de población menor.

Sigue, valiente, sigue…

El caso es que, además, la mayor parte de la ya de por sí escasa población del Outback vive en ciudades como Alice Springs o Kalgoorlie, que rondan los 25.000 habitantes. Esas ciudades tienen una particularidad: son enormes. No las ciudades en sí, sino los territorios sobre los que tienen competencia. Mount Isa, Queensland, sobrepasa los 40.000 km² de superficie (más o menos el tamaño de Suiza). Por seguir con el ejemplo de Mount Isa, la ciudad tiene, según el último censo, 21.000 habitantes, a los que habría que sumar otros tres mil que viven en los alrededores. Aunque “los alrededores” quizá es un concepto que se queda pelín corto para describir el área de la ciudad. El pueblo de Camooweal, por ejemplo, es, técnicamente, un barrio de la ciudad, aunque se encuentra a 188 kilómetros de ella. Renovarse el DNI tiene que ser un auténtico peñazo para sus 236 habitantes.

El caso es que las distancias en el desierto australiano son difícilmente asumibles para el ciudadano de a pie. Torcerse un tobillo a trescientos kilómetros de la aspirina más cercana debe ser una auténtica pesadilla. A ver quién es el guapo que cojea hasta Urgencias. O que para un taxi para que le lleve al hospital; después tendría que pedir un crédito para pagar la carrera. Y la cosa era aún peor a principios del siglo XX. Se cuenta el caso de Jimmy Darcy, un granjero de Australia Occidental al que unos compañeros encontraron con graves heridas en mitad de sus tierras un mal día en la década de 1920. Tardaron diez horas en llevarle hasta el pueblo más cercano, Halls Creek, donde la única persona que tenía cierta idea de primeros auxilios era el jefe de correos, un tal F.W. Tuckett. Viendo que sus conocimientos no alcazaban para ayudar al granjero, telegrafió a las poblaciones de la costa en busca de un médico. Finalmente encontró uno en Perth que, código morse mediante, guió al telegrafista para que, usando el único instrumento cortante que tenía a mano (una navaja suiza), tratara de curar las heridas de Darcy. Después de aquello Holland, que así se llamaba el médico, partió desde Perth hacia Halls Creek para ver al paciente en persona. Entre las dos ciudades hay 2.800 kilómetros de distancia (la que hay entre, por ejemplo, Madrid y Copenhage) Holland tardó diez días, y cuando llegó finalmente a su destino, Jim Darcy había muerto, aunque no por las heridas, sino de malaria.

Es evidente que la aparición de la radio y el teléfono ha permitido que esta historia no se vuelva a producir, pero trasladar a un enfermo o un herido desde un remoto pueblo en el rojo desierto australiano hasta el hospital más próximo sigue siendo complicadísimo. Así que, precisamente para esta tarea, nació el Royal Flying Doctor Service, o RFDS (Real Servicio de Médicos Voladores); un icono del Outback, y un servicio de primera necesidad sin el cual los escasos e intrépidos habitantes de las comunidades más remotas no tendrían acceso a hospitales y demás centros médicos. El RFDS nació a finales de los años veinte, fundado por el reverendo John Flynn, un sacerdote presbiteriano que había pasado parte de su juventud en pequeños pueblos y asentamientos en mitad de la nada, en una época en la que el medio de transporte más rápido seguía siendo, normalmente, el caballo.

Los médicos voladores comenzaron como un programa experimental en 1928, llamado AMS (Air Medical Service). Se trató en su día de una innovación sin precedentes; la primera ambulancia aérea del mundo. En aquella época sólo tenían una avioneta, y se comunicaban por radio con diversos pueblos desde la base de Cloncurry, en el estado de Queensland. Durante treinta años sobrevivieron gracias a la caridad y el voluntariado, hasta que en los años 60 (Flynn había muerto en 1951) los gobiernos estatal y federal aprobaron una serie de ayudas para la organización, que multiplicó sus servicios, y comenzó a tener su propio personal y sus propios aviones.

Una avioneta del RFDS con sus siglas grabadas en el timón de cola, en una remota pista de aterrizaje en el Outback.

Una de las enfermeras del RFDS (conocidas como flying sisters, o hermanas voladoras) inventó un sistema muy sencillo de diagnosticar a un paciente cuando no existían ni las videoconferencias ni Internet. Envió a cada estación de radio el diagrama de un cuerpo humano con cada parte numerada del 1 en adelante. Así, cuando algún paciente sufría dolores, no tenía más que decir “me duele el 8″, y al otro lado de la radio ya entendían dónde y qué le dolía. A día de hoy la mayor parte de las evacuaciones y traslados se realizan únicamente con una enfermera y un piloto presentes.

Una parte importante de los aterrizajes del RFDS se realiza en las carreteras interestatales que cruzan el desierto australiano. En ellas están señalados los tramos en los que uno puede, circulando con su coche, encontrarse de repente con un aparato de los médicos voladores intentando aterrizar. Sobre estas líneas, una señal indica que comienza el tramo de aterrizaje del servicio médico. Debajo, la señalización en el asfalto de la carretera, similar a la de un aeródromo convencional; ambas fotografías están tomadas en la Eyre Highway, de la que ya hablamos aquí en su día.

En la actualidad el RFDS tiene treinta y cinco aparatos y más de quinientas personas trabajando para los habitantes del Outback, y tambien para el creciente turismo de aventura que se desarrolla en el desierto australiano. Cada día, de media, sus aeronaves vuelan más de cincuenta mil kilómetros, y realizan cien traslados y evacuaciones, mientras que sus médicos, en un circuito establecido, visitan a más de quinientos pacientes.

Si te ha gustado, menéalo.

Para saber más:

Página oficial: Flying Doctors

En la Wiki en inglés: Royal Flying Doctor Service of Australia. También The Flying Doctors, una serie de más de 200 capítulos que se emitió en la televisión australiana en los años 80 y 90, y que trataba de las aventuras y desventuras de un grupo de personas relacionadas con el RFDS.

En la página del RFDS de Australia Occidental, seguimiento en directo de las operaciones sobre el mapa.

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17 comentarios to “Los médicos voladores”

  1. denis91 Says:

    interesante, Diego tienes un email mio en fronterasblog@g…
    miratelo jeje

    saludos

  2. denis91 Says:

    cuando puedas lo añades jeje

    gracias

  3. CarlosRM Says:

    Una casita en pleno outback… eso sí que es relajación… XD

  4. TGss Says:

    Interesante, como siempre.

    Uno de los blogs mas agradables de leer que he tenido el placer de visitar.

    Enhorabuena.

  5. Z Says:

    Interesantisimo, mi amigo.

  6. Alber Says:

    Interesante país…
    Una de las cosas que más me llama la atención de Australia, aparte de su infinidad de bichos venenosos y mortales que pululan impunemente por cualquier calle ;), es el transporte por carretera. Creo que es el único país del mundo en el que existen los trenes de carretera. Unos potentes camiones que transportan varios remolques a la vez, y que evidentemente, necesitan que la carretera sea recta… Ni de coña podrían venir por una española, que para evitar el naranjo del tío Manolo, si se ha de crear un punto negro, se crea y ya está XD

  7. Elentir Says:

    Excelente artículo.

  8. pilar Says:

    es muy loable la ayuda de estos medicos en siios remotos.

    a parte la serie de los mrdicos voladores me acuerdo algo y me gusto muchisimo me gustaria saber si lo han editado en dvd y en español

  9. Libros: Estampas bostonianas « Fronteras Says:

    [...] aparece salvaje e indómito, un lugar de ranchos inmensos donde nadie coge el coche sin la radio y los médicos llegan en avión. Iqaluit, capital del territorio canadiense de Nunavut, es un pueblo donde los esquimales todavía [...]

  10. Epaminondas Says:

    Mongolia tiene una densidad de población bastante menor que la de Australia.
    Hice una excursión al Gobi en un jeep con chofer, y cuando se nos reventó una rueda en medio de la nada, en la cara de preocupación del hombre se podía leer “este país tiene una densidad de población demasiado baja”.

  11. En mitad de la nada (II) « Fronteras Says:

    [...] a más de cien kilómetros de cualquier cosa habitada, y, además del tren y de alguna pista del Royal Flying Doctor Service, sólo son accesibles a través de un infame camino de tierra que multiplica por tres o por cuatro [...]

  12. antonela Says:

    Hello chicos me pareceis muy amables al dejar comentarios en esta pagina recordar que para the bets tienes que ser tu mismo.hacezme caso y las cosas os iran genial.
    Una manera de ser mejor persona es hacer una cadena de favores , ayudaz a 3 personas y que ellos ayuden a otras 3 asi el mundo sera mejor gracias a vosotros.
    Besos, anto.

  13. natasha Says:

    antonela tienes razon, te admiro yo seguire la cadena por ti

    un saludo natasha

  14. (anonima) Says:

    yo tambien seguire la cadena me parece una idea super , que puede cambiar el mundo

    besos en los labios paralos chicos y abrazos para las chicas

  15. (anonima) Says:

    si alguien me quiere conocer que llame al:947 34 31 19

    os aseguro que saldreis ganando xao amores (;

  16. Rene Fuentes Says:

    Agradeceria me regalaran el correo electronico para poder comunicarme con los medicos voladores division del sur de la bahia.

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