Die Mauer (II)

Para leer la primera parte, pinchar aquí: Die Mauer.

La construcción del Muro de Berlín no hizo sino certificar la incapacidad del régimen de la RDA de mantener voluntariamente a sus ciudadanos dentro del sistema. Aunque el muro era conocido oficialmente como “Barrera de protección antifascista”, lo cierto es que todas las medidas de seguridad estaban destinadas a impedir la salida de los propios ciudadanos de Alemania Oriental. Así, los habitantes del otro lado del telón de acero vivían en estados-prisión. Y como sucede en todas las cárceles, los presos intentaban fugarse.

Un esquema de la zona del Muro realizado por las autoridades de la RDA (click para ampliar). De derecha (Berlín Este) a izquierda, se pueden observar la doble verja que limitaba el acceso a los habitantes del Este, una torre de vigilancia, de las que había unas 190 a lo largo de los 162 kilómetros de muro, una hilera de farolas que iluminaba la zona de tránsito de la policía fronteriza oriental, y el muro propiamente dicho. La zona situada entre las verjas y el muro era conocida como la franja de la muerte, pues casi todos los que murieron intentado escapar lo hicieron en esa zona.

Además de Conrad Schumann, otros muchos escaparon o lo intentaron durante las primeras semanas. Ya se comentó el otro día el surrealista caso de la Bernauerstrasse, en la que la gente escapaba a través de las ventanas. Según se iban endureciendo las medidas de seguridad y el muro se hacía más alto, los que querían huir agudizaban el ingenio. Aunque no hacía falta únicamente ingenio para huir. Una manera relativamente habitual de escapar era mediante un túnel bajo el muro; a mediados de los sesenta apuntarse a un intento de huída costaba unos dos mil marcos por persona (170.000 pesetas, o unos mil euros, de la época). En los setenta, la cantidad a abonar se había multiplicado por diez.

La calle Am Sandkrug, una pequeña península del pueblo de Glenickle rodeada de territorio de Berlín Oeste, en 1985 (click para ampliar). Se puede ver su situación en Google Maps. © Brian Rose

Otros intentos de fuga exitosos se realizaron mediante la más bruta de las fuerzas. En 1966, dos hermanos del este se lanzaron contra el muro con una apisonadora. Pese a los balazos de los Vopos, llegaron al Berlín libre con heridas leves, dejando los escombros de la frontera tras de sí. Otros prefirieron ser más sutiles. En el año 62, Bodo Kunkel, de 17 años, cruzó a Berlín Oeste, junto con otras once personas, en un barco de vapor de recreo. Unos minutos antes una barca de la policía fronteriza les había pedido los permisos para navegar en aguas fronterizas. Estaban en regla. Lo que no sabían los guardias es que el capitán y el resto de la tripulación estaban en las bodegas fuera de combate, y que Bodo y el resto de los fugados se habían puesto disfraces de marinero. Pese a que, al darse cuenta del engaño, los guardias orientales acribillaron el barco, nadie resultó herido. También hubo quien escapó por el aire. En 1987 Thomas Krüger robó una avioneta del campo de entrenamiento de una organización juvenil alemana, y aterrizó en el aeródromo de Gatow, en el sector británico, con ella. La avioneta fue devuelta por tierra a las autoridades de la RDA cubierta de pintadas y chistes (“Vuelve pronto”, “Ojalá estuvieras aquí”) hechos por los pilotos de la RAF.

La avioneta con la que Thomas Krüger cruzó sobre el muro aún sigue en funcionamiento con la matrícula D-EWOH.

En los 28 años en los que el muro estuvo en pie, se registraron más de 5.000 intentos de fuga con éxito, además de unas 2.800 deserciones de guardas fronterizos. Pero los intentos que acababan con el protagonista en la cárcel fueron mucho más numerosos; unas 75.000 personas acabaron en la cárcel por “traicionar a la clase obrera”. Y no fueron pocos los que dieron con sus huesos en el cementerio por intentar huir de la dictadura oriental. El primero de ellos, apenas diez días después del inicio de la construcción del muro. Günter Litfin, un sastre de 24 años, recibió dos balazos mientras trataba de cruzar a nado la frontera a través del río Spree. Antes de que terminara 1961 ya habían sido asesinadas 15 personas. Mientras el muro estuvo en pie, entre 133 y 200 personas murieron abatidos por los policías fronterizos de la RDA. Uno de los casos más dramáticos fue el de Peter Fetcher. Tenía 18 años cuando intentó saltar el muro cerca del Checkpoint Charlie, junto con un amigo. Éste consiguió escapar, pero Fetcher recibió un disparo en la pelvis cuando estaba justo sobre el muro, y cayó al pie de éste. A la vista de centenares de vecinos de Berlín Oeste, y de varios periodistas occidentales, Peter Fetcher (en la foto de arriba a la derecha, moribundo) gritó pidiendo ayuda durante más de una hora hasta morir desangrado, sin recibir ayuda médica de ningún tipo.

También hubo, sorprendentemente, quien cruzó ilegalmente la frontera en el sentido inverso al habitual, del Oeste al Este. El más divertido de estos cruces fue el que protagonizaron doscientos punkis occidentales en 1988 desde un área conocida como el triángulo de Lenne. Esta zona, situada en Potsdamerplatz, pertenecía a Berlín Este, pero cuando se levantó el muro en 1961 quedó fuera de los límites marcados por éste. Aprovechando la situación, los miembros de la contracultura berlinesa (anarquistas, okupas etc…) montaron allí un poblado en el que la policía del Oeste no podía entrar, dado que era territorio de otro país. Desde allí se lanzaban consignas radicales al resto del mundo, y allí era donde los perseguidos por la policía huían tras cualquier disturbio en la ciudad. FInalmente, en 1989, Berlín Oeste y la RDA acordaron un intercambio de territorios por el que el triángulo de Lenne pasó a la soberanía de Berlín Oeste. En la medianoche del 1 de julio, 900 policías irrumpieron en el poblado antisistema lanzando gases lacrimógenos, y los habitantes de la zona, que tenía unas cuatro hectáreas de superficie, huyeron a la RDA saltando el muro. Allí fueron detenidos por la policía oriental, que les dio de desayunar y los devolvió al oeste.

Memorial de las víctimas del muro, detrás del Reichstag, en 1998. Una cruz por cada uno de los más de cien berlineses que fallecieron camino de la libertad. © Mark S. Lovmo

La situación tragicómica del triángulo de Lenne no era nada comparada con la de otras zonas de Berlín Oeste. Cuando los aliados se repartieron la ocupación de la ciudad, cayeron bajo control occidental un cierto número de lugares que, sin conexión con el resto de Berlín Oeste, se encontraban rodeados por todas partes por territorio de la RDA. Exclaves de un exclave. Sólo uno de ellos estaba habitado, el de Steinstücken, de unas 24 hectáreas de superfiecie, y con doscientos habitantes. Antes de 1952, la situación del enclave era irrelevante para el día a día, pero en esa fecha la URSS prohibió el paso de los berlineses occidentales a cualquier otro lugar distinto de Berlín Este. Dado que Steintucken se encontraba a un kilómetro de Berlín Oeste, pero rodeado del estado de Brandeburgo, en teoría sus habitantes no podían salir del enclave. Se instalaron dos puestos fronterizos para permitirles el paso, pero el suplicio de cruzar dos fronteras para cada visita al resto de Berlín (por ejemplo, para ir al mercado, la escuela o el médico), convirtió la vida de los habitantes del enclave en un suplicio. A partir de 1961 la cosa fue a peor. Estados Unidos instaló un puente aéreo en helicóptero para abastecer el enclave, que se vio rodeado por un muro idéntico al del de la ciudad de Berlín. Tres soldados se turnaban en la protección del pequeño territorio, una isla occidental en mitad del mar comunista de la RDA. En 1972 un intercambio de territorios permitió la cesión de un camino de 1.200 metros de largo por cuatro de ancho hasta Berlín Oeste, que también quedó flanqueado por un muro a ambos costados. Lo curioso del camino es que cruzaba sobre unas vías férreas de la RDA. En el acuerdo de intercambio, el puente sobre el tren quedó bajo soberanía de Berlín Oeste, pero las vías bajo él permanecieron en manos de la RDA. Uno de los pocos casos conocidos de soberanías superpuestas.

Mapa de la esquina suroeste de Berlín (click para ampliar). En la parte inferior izquierda, el enclave de Steinstücken. Al este del enclave se encontraba otro, Wüste Mark, consistente en unas tierras de labranza propiedad de un habitante de Steinstüken. Su propietario obtuvo un permiso especial de la RDA para cruzar con su tractor por las carreteras que llegaban hasta las tierras de su propiedad. El mapa con ambos enclaves se puede ver pinchando aquí.

Para saber más:

En la Wiki en castellano merecen la pena las páginas del Muro de Berlín y la RDA.

En la wiki inglesa, además de Berlin Wall y East Germany, están muy bien las entradas del Checkpoint Charlie, Berlín Este y Berlín Oeste. Igualmente merecen la pena las páginas de las fronteras interanas alemanas, los cruces fronterizos de Berlín y del Telón de Acero.

En El Mundo, un especial del año 2001 sobre el cuadragésimo aniversario de la construcción del muro.

La galería fotográfica de Brian Rose sobre el muro y el Telón de Acero es muy recomendable.

Sobre los exclaves de Berlín hay abundante información. En Strange Maps le dedicaron cuatro entradas, de las cuales la de Steintücken es la última. A través de ella se puede acceder al resto. También se trata el tema en berlin-enclaves.org. Sobre el incidente de los punkis en el triángulo de Lenne, hay un artículo del New York Times de 1988 que narra la historia: Comercio de Hierba y una pelea: Un día más en Berlín.

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14 comentarios to “Die Mauer (II)”

  1. juan Says:

    Es normal que un pais donde la gente adoraba el Nazismo, no les gustara vivir bajo el Comunismo y quisieran vivir bajo el régimen capitalista , lo curioso es ver los votos que sacan actualmente los poscomunistas en los estados de la ex RDA … algo que no analizas y es una lástima claro esta ya que guste o no siguen existiendo dos Alemanias y con dos mentalidades bastante diferentes …

  2. Arth Says:

    Este tema es fascinante. Excelente! Muy interesantes las curiosidades de una frontera que duró tanto tiempo. Desconozco si existen realmente tantas diferencias entre las dos alemanias ahora, pero en esos días debió ser impresionante el punto de encuentro de estas dos formas de pensar realmente diversas.

  3. Amarok73 Says:

    Fascinante blog. Me pasó el link un amigo y me ha encantado, ha sido como leer un libro de curiosidades geográficas de las que siempre me han hecho gracia.

    Y ya puesto una sugerencia ¿por qué no haces un artículo sobre los exclaves de provincias que hay en España: Treviño, Ademuz, Orduña… Estaría curioso.

    Enhorabuena de nuevo por el blog y ya tienes un nuevo subscriptor

  4. Selección Digital» microsiervos.com » Fronteras: el blog sobre las divisiones físicas entre territorios Says:

    [...] un par de anotaciones sobre El muro de Berlín (también segunda parte), las fronteras de la Guerra Fría e incluso anotaciones sobre las curiosidades geográficas de la [...]

  5. Cheyo Pimienta Says:

    ¡Genial!

    Lo que se encuentra uno por la red… gracias por la información

  6. Iru Says:

    Gran sitio. Vengo, como supongo que un montón estos días, desde Microsiervos. Me encanta la historia, y este tema del Muro me ha parecido fascinante.
    Seguid así, algunos realmente aportáis algo a la blogsfera, no como otros … ;)

  7. Lukas Says:

    Este blog es un enclave muy interesante dentro de Internet

  8. Fronteras: el blog sobre las divisiones físicas entre territorios | Teléfonos móviles, adsl, gadgets y juegos. Says:

    [...] tras la pura geografía. Hay un par de anotaciones sobre El muro de Berlín (también segunda parte), las fronteras de la Guerra Fría e incluso anotaciones sobre las curiosidades geográficas de la [...]

  9. La inevitable entrada del primer aniversario « Fronteras Says:

    [...] 6.- Die Mauer, sobre la construcción y el mantenimiento de la frontera urbana más impenetrable de la Historia, el Muro de Berlín. También con su correspondiente segunda parte. [...]

  10. El niño que iba a la escuela escoltado por el ejército « Fronteras Says:

    [...] Alemania quedó dividida en cuatro partes tras la II Guerra Mundial, una para cada una de las potencias vencedoras (todavía sigue siendo un misterio por qué se considera a Francia potencia vencedora). Con Berlín sucedió otro tanto. A principios de los 50 la parte ocupada por los aliados occidentales (Francia, Reino Unido y EE.UU.) se convirtió en la República Federal Alemana, y la parte soviética en la Alemania Democrática. Berlín también quedó dividida en cuatro, y la parte soviética se incorporó a la RDA. Berlín Oeste quedó, por tanto, como una isla dentro de la RDA. Un enclave, vamos. Pero la ciudad, a su vez, poseía varios pequeños enclaves dentro de Brandemburgo que quedaron en la zona de ocupación británica y norteamericana. Enclaves de un enclave. (Para saber más sobre la génesis y construcción del Muro de Berlín puedes consultar, en este tu blog fronterizo, las entradas Die Mauer y su segunda parte) [...]

  11. Doce países que desaparecieron en el último medio siglo « Fronteras Says:

    [...] Conocida habitualmente como Alemania Oriental, la RDA fue fundada como estado títere de la Unión Soviética a principios 1949 en la zona de ocupación aliada de la que se encargó la URSS tras finalizar la II Guerra Mundial. Esta zona de ocupación incluía más o menos la mitad de la ciudad de Berlín, quedando el resto de la ciudad rodeado por la propia Alemania del Este. Muros, verjas, alambradas y demás separaron a la RDA de su hermana la Alemania Federal hasta 1989. El 9 de noviembre de ese año, en una fecha para la Historia, el Muro de Berlín fue reventado por la multitud sedienta de libertad. Inmediatamente se puso en marcha el proceso de reunificación, que fue más bien una absorción de la Alemania comunista por parte de la Federal. El proceso culminó en octubre de 1990, menos de un año después de la caída del Muro. [...]

  12. Chelo Says:

    Gracias, por toda la información.

  13. Cuando había dos Alemanias – Un recorrido por la frontera interalemana « Fronteras Says:

    [...] este mismo blog, si el lector tiene un rato, puede leer una semblanza del muro en Die Mauer y su segunda parte y la crónica de las primeras grietas del Telón de Acero. También la historia del niño que [...]

  14. breast cancer gifts Says:

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