En Angad, a unos 25 kilómetros al norte de Oujda, dos pistas discurren en paralelo durante decenas de kilómetros. La occidental es marroquí y la oriental argelina. Las patrullas de ambos Ejércitos casi se rozan cuando se cruzan. El sendero marroquí está en mejor estado y los vehículos argelinos cambian, a veces, a hurtadillas, de camino durante unos pocos metros para librarse de algunos baches. Otro tanto hacen los ‘todoterrenos’ marroquíes, para sortear los socavones, cuando creen que no son vistos.
Más allá ambas pistas se funden en una sola que cruza y divide una aldea de casas apelmazadas y de 120 habitantes. Los que quedan a la izquierda viven en Chraga (Marruecos) y los de la derecha en Dragda (Argelia). “Cuando la patrulla marroquí coincide con la argelina en esa callejuela que sirve de frontera una tiene que retroceder para dejar pasar a la otra”, comenta un oficial de la Gendarme marroquí.
El resto, en un fantástico reportaje de El País de ayer, con galería de fotos incluida.
(Mil gracias a Chaland por el aviso en los comentarios de la entrada anterior).

20-abril-2009 en 3:06 pm |
Muy bueno lo tuyo. Un material digno de ver y leer. Algo de la historia para no olvidar.
20-abril-2009 en 3:06 pm |
Muy bueno lo tuyo. Un material digno de ver y leer. Algo de la historia para no olvidar.
16-junio-2010 en 7:37 pm |
sí, es un gran material digno de ver, Marruecos es el mejor
22-diciembre-2010 en 9:30 am |
[...] es exacta y precisa. La autopista acaba de forma brutal exactamente en la frontera marroquí, cerrada desde hace más de quince años. Los contratistas chinos que la han construido han dejado un cartel explicando algo (vaya usted a [...]