La última frontera de la Guerra Fría (y II)

Comentábamos con nuestro nos mayestático habitual, en la primera parte de esta entrada, las peculiaridades de la Zona de Seguridad Conjunta (Joint Security Area, o JSA) que existe en la frontera entre Corea del Norte y Corea del Sur, uno de los lugares más vigilados y tensos del mundo y que, sin embargo, está abierto a las visitas turísticas. El tour por la Zona Desmilitarizada (DMZ) es, técnicamente, una excursión al frente de una guerra cuya paz aún sigue sin ser firmada, 55 años después del alto el fuego.

La JSA fue creada mediante el alto el fuego de 1953 como una zona neutral donde la Comisión Militar del Armisticio (MAC, por sus siglas en inglés), compuesta por representantes de ambos contendientes (Corea del Norte y Estados Unidos) pudieran reunirse. Partida en dos por la frontera de facto entre ambas Coreas, originariamente el movimiento era libre para los soldados y representantes de ambos bandos por toda el área. Pero varios incidentes terminaron con la libertad para moverse por el pequeño enclave, de apenas 800 metros de diámetro.

Mapa actual de la Zona de seguridad conjunta (click para ampliar). En rojo, la frontera de facto entre las dos Coreas.

El primero de estos incidentes tuvo lugar en el Puente sin Retorno. Este puente, de nombre algo siniestro, se encuentra al oeste de la JSA, y cruza sobre el río Sachón, en el medio del cual discurre la Línea de Demarcación Militar, o sea, la frontera entre las dos Coreas. Su nombre le viene de la operación Big Switch, que tuvo lugar en 1953, y que consistió en la repatriación de todos los prisioneros de guerra tras el fin de las hostilidades entre Corea del Norte y China y las Naciones Unidas. A cada prisionero se le preguntó, en ambos lados, si prefería volver con su ejército o si quería desertar. Una vez tomada la decisión, no había vuelta atrás. Más de 13.000 soldados bajo bandera de la ONU, y más de 75.000 norcoreanos y chinos cruzaron ese puente. Cerca de 22.000 soldados chinos rechazaron la repatriación a su país, y, para sorpresa de los mandos de la Coalición, 21 americanos y un británico decidieron permanecer en territorio comunista. En Muere otro día, una de las recientes películas de Bond, James Bond, Pierce Brosnan era intercambiado por el malvado de turno a través del puente.

Puente sin Retorno, visto desde Corea del Sur (click para ampliar). La garita azul es un puesto del mando de la ONU, mientras que la blanca al otro lado del puente corresponde al ejército norcoreano. La frontera cruza por el centro del puente (o viceversa).

El incidente mencionado sucedió en agosto de 1976. Conocido como el Incidente del asesinato a hachazos (Axe murder incident), su nombre es suficientemente descriptivo como para hacerse una idea. Todo comenzó cuando los soldados americanos pretendieron podar un álamo que les bloqueaba la visión de un puesto norcoreano desde su lugar de observación (ver mapa más abajo). Hasta allí se acercaron dispuestos a talarlo, pero los soldados de la República Popular intentaron impedírselo, asegurando que el árbol había sido plantado por el mismísimo Kim Il Sung, a la sazón presidente del país, y al que la delirante propaganda norcoreana le atribuye prácticamente todo lo que se hizo en el país hasta su muerte (oficialmente, sigue siendo el jefe de Estado de Corea del Norte, aunque murió en 1994). Los americanos no hicieron demasiado caso, puesto que la poda había sido pactada con los dirigentes norcoreanos, así que el oficial popular llamó a los refuerzos, consistentes en una veintena de soldados que atacaron a hachazos y por la espalda a los soldados de la ONU, hiriendo a once y matando a dos.

Mapa de la JSA en 1976 (click para ampliar). Al sudoeste de la zona está el Puente sin Retorno. La garita marcada en azul como CP3 era un puesto de la ONU conocido como “El más solitario del mundo”, dado que, al estar todos sus accesos rodeados de puestos norcoreanos (marcados en negro con las siglas KP), los intentos de secuestro por parte de los soldados comunistas eran habituales. Todos esos puestos fueron desmantelados tras la muerte de los dos oficiales americanos.

El asesinato, además de tensar las relaciones entre el bloque comunista y Estados Unidos, provocó una inmediata reacción por parte del mando de la ONU. Tres días después del crimen una fuerza de más de 800 hombres armados tomó la zona, procediendo directamente a talar el árbol, mientras los soldados norcoreanos observaban desde el otro lado del puente. Si en algún momento pensaron en atacar, los tres helicópteros americanos que aparecieron sobre la zona les hicieron desistir, evitando un incidente de proporciones mucho mayores. Todas las fuerzas de la ONU y de Corea del Sur se pusieron en alerta máxima, por si tocaba empezar la III Guerra Mundial. El tocón del árbol se mantuvo en su sitio deliberadamente durante una década, hasta que fue sustituído por un monumento conmemorativo. El choque fronterizo provocó la prohibición de movimiento fuera de la zona establecida para cada bando, además del desmantelamiento de varios puestos norcoreanos en la parte sur de la JSA.

Fotografía del incidente de las hachas (click para ampliar), tomada por un soldado americano desde un puesto de observación en la JSA. A la derecha, el árbol que provocó todo el cacao. Los miembros del Comando de la ONU aparecen con casco blanco. Existen varias fotografías más del ataque norcoreano, que se pueden ver en la Wiki.

Que actualmente existan visitas turísticas a la JSA resulta sorprendente, pero indica dos cosas. Uno, que la Guerra Fría no es lo que era, y dos, y supongo que eso es bueno, que si estás dispuesto a pagar por ir a un lugar, alguien estará dispuesto a cobrarte por entrar. Pero el surrealismo de las excursiones a una zona minada tiene más caras dignas de conocerse. Además de la Zona de Seguridad Conjunta, cualquier excursión a la DMZ tiene otra visita obligatoria: los túneles de agresión, como se les llama en Corea del Sur. Estos túneles fueron excavados bajo la zona desmilitarizada por el ejército norcoreano, con la evidente finalidad de atraversarlos para invadir a su vecino del sur. El primero de ellos fue descubierto en 1974 durante una patrulla rutinaria. El túnel, de aproximadamente dos metros de ancho por otros dos de alto, recorría un kilómetro bajo la zona desmilitarizada. Dos años más tarde se descubrió un segundo túnel, de idénticas características. El tercero fue descubierto en 1978, a sólo 44 kilómetros de Seúl, y el cuarto y último descubierto hasta ahora fue encontrado en 1990. Se cice que hay unos veinte, pero que el gobierno de Seúl no ha querido hacerlos públicos para no atemorizar a la población. La versión oficial norcoreana afirma que los túneles no son más que minas de carbón, algo sospechoso teniendo en cuenta que están excavados en granto. Para dar el pego, las paredes de los túneles fueron pintadas de negro.

Mapa de la Zona Desmilitarizada y la frontera en la Península de Corea, con la localización de los cuatro túneles descubiertos entre 1974 y 1990.

Varias personas murieron o resultaron heridas tras el descubrimiento del primer túnel. La vigilancia en torno a éstos es enorme, pero se permten las visitas turísticas, sobre todo al tercero de ellos. El tercer túnel recorre 1.700 metros bajo la DMZ, aunque la parte de Corea del Sur lógicamente sólo abarca la mitad. En el centro del túnel una barrera de hormigón con una puerta separa ambos mundos. Guardias surcoreanos vigilan la puerta 24 horas diarias. Es muy probable que al otro lado haya guardias norcoreanos cumpliendo la misma función. Para acceder al túnel hay dispuestas unas escaleras larguísimas (se encuentra a más de 70 metros bajo tierra), y también un pequeño monorrail turístico. Viaje usted a una zona de guerra por unos pocos won, oiga.

Diagrama del tercer túnel situado en la entrada a éste (click para ampliar).

En la plataforma superior del monorraíl se encuentra un mirador, con los clásicos telescopios para turistas. Por 500 won (al cambio unos 30 céntimos de euro) uno puede espiar un ratito a Corea del Norte. Eso sí, está prohibido hacer fotos desde el mirador, y hay una línea amarilla que indica a partir de dónde está prohibido usar las cámaras. También está prohibido tomar imágenes del interior del túnel, aunque en la era de los móviles con cámara de cinco megapíxels la prohibición resulta más complicada de imponer.

Arriba, fotografía tomada clandestínamente con un iPhone en el interior del tercer túnel (foto de hitherto). Bajo estas líneas, otra foto clandestina, de una de las tres barreras de hormigón dentro del túnel, tras las cuales se encuentra Corea del Norte (foto de Full Frame Chris). Click para ampliar ambas imágenes

Más fotos:

Sobre estas líneas, el mirador en la zona del tercer túnel, desde el que se puede observar el territorio de Corea del Norte. A partir de la línea amarilla no se pueden hacer fotografías, al menos teóricamente. Abajo, una de esas fotos que no se pueden tomar (también de Full Frame Chris); una torre de vigilancia norcoreana junto a la verja fronteriza (click para ampliar).

Si te ha gustado, menea esta entrada.

Para saber más (todo en Inglés):

En la Wiki: División de Corea, Línea de Demarcación Militar, Tercer túnel de Agresión.

Panmunjeom Travel Centre, organizador de las visitas a la Zona de Seguridad.

En Global Security, incidentes en la DMZ a lo largo de los años.

Operación Paul Bunyan, que tuvo lugar después del asesinato de los dos oficiales americanos en el Puente sin Retorno. También hablan de los túneles, e incluyen fotos.

Varios reportajes sobre las excursiones turísticas a la DMZ, en Life in Korea (otro más), en The second layer, en The daily Kimchi, y en el Washington Post, todos ellos con abundantes fotografías.

Galerías en Flickr de Full Frame Chris, Schroedinger’s Cat y hitherto. Para fotos más antiguas, de 1980, visitar Swiss Maeder.

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19 comentarios to “La última frontera de la Guerra Fría (y II)”

  1. Ernesto de la Serna Says:

    La verdad es que hasta los lugares más insospechados se pueden convertir en atractivos turísticos. Yo ví turistas haciendo fotos como quien visita el parc Güell en el barrio de chabolas de Payatas, en Manila. Esta barriada está construida en el mayor vertedero de la ciudad, la gente vive entre, y de, la basura. Y allí llegan a diario autobuses de europeos y americanos que se fotografían entre la miseria y el sufrimiento ajenos.

  2. Paul Says:

    http://www.eao.ru/eng/

  3. David Says:

    Magníficas entradas Diego. Conocía el incidente de las hachas, pero la verdad, muy por encima, y no tenía ni idea de lo de los túneles. Me ha gustado mucho.

  4. Diego González Says:

    No somos dignos, David :D

  5. Selección Digital» microsiervos.com » Fronteras: el blog sobre las divisiones físicas entre territorios Says:

    [...] sobre las curiosidades geográficas de la Eurocopa. También hay unas notas interesantísimas sobre la frontera entre las dos Coreas, las ciudades divididas además de Berlín que fue la más conocida o los no menos curiosos lugares [...]

  6. Thomas M. Says:

    See also pictures of the Swiss delegation
    of NNSC (Neutral Nations Supervisory Commission)
    Panmunjom, 1980 at
    http://www.eThomas.ch/photo4.htm

  7. emo girl Says:

    jaja q estupidos son jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja

  8. emo girl Says:

    si kieren contestenme papasotes de diego y david

  9. Diego González Says:

    ¿De dónde has salido, chica Emo?

  10. La Guerra de Corea « [xD]Eksd[/xD] Says:

    [...] | + info sobre la Zona Demilitarizada en Fronterasblog: 1 y 2 [...]

  11. La inevitable entrada del primer aniversario « Fronteras Says:

    [...] 9.- La última frontera de la Guerra Fría, sobre la frontera entre las dos Coreas, sacada de una película de ciencia ficción chunga. En realidad la entrada que figura en el top ten es la segunda parte. [...]

  12. el mio Says:

    via tontos k sois

  13. Las autopistas desiertas de Corea del Norte « Fronteras Says:

    [...] Y, por último, si te gustó esta entrada, no te pierdas La última frontera de la Guerra Fría (y su segunda parte). [...]

  14. Noel Cordonero Says:

    v
    Verdaderamente visitar este lugar me lleno de satisfaccion y asombro, nunca imagine tener esta experiencia, anteriormente solo habia escuchado comentarios de la zona demilitarizada que en verdad es militarizada por marines yanquis, estube en el mirador, observe la bandera de Corea del Norte, vi la ciudad abandonada e incurcione el tercer tunel que a decir verdad en algunos sitios solo puede pasar una persona y se ve claramente como filtra el agua en las profundidades que este tiene.

    Es impresionante conocer eswte lugar, viajar desde tan largo y no visitar la frontera de las Coreas es como no ir a corea

  15. Noel Cordonero Says:

    M e gustaria viajar nuevamente Corea del Sur y visitar el Paralelo de la frontera en mencion, tengo algunas fotos del Mundo que esta dividido en dos partes, tambien en el mirador, es impresionante el potencial turistico en este sitio, de igual forma atravese el puente sin retorno o mejor dicho el nuevo puente que esta paralelo al puente sin retorno, es importante que limpien la zona de las minas que aun existen ahi, pues la fauna paga con creces cuando una de estas explota

  16. lia Says:

    guerra fria

  17. Anónimo Says:

    [...] [...]

  18. Tucumano Says:

    Acabo de ver este informe del canal quatro que vale la pena

    Se titula
    “Amarás al líder sobre todas las cosas 1/6 ”
    esta es la primera parte, las siguientes 5 se van linkiando a la izquierda

  19. Las fronteras subterráneas (primera parte) | Fronteras Says:

    […] En la frontera más militarizada de la Tierra existe un número indeterminado de túneles (cuatro reconocidos oficialmente) construidos por la dictadura norcoreana con el objetivo obvio de permitir una invasión de su vecino del Sur. El primero fue descubierto en 1974 durante una patrulla rutinaria, el cuarto y teóricamente último, en 1990. El gobierno norcoreano afirma que son minas de carbón, algo sospechoso teniendo en cuenta que están excavados en granito; para dar el pego, ordenaron pintar las paredes de negro con carbón. Más cutres imposible. Existen visitas guiadas a uno de los túneles, el tercero, de dos metros de alto por otros tantos de ancho; la visita no llega a la frontera porque está bloqueada unos metros antes, pero sí a una puerta tras una barricada de granito desde donde, a través de una ventana, se puede atisbar el último muro antes de la frontera. Guardias surcoreanos permanecen vigilantes allí, y es fácil imaginar que al otro lado del muro hay algún norcoreano velando por la integridad de su país. (Más info en La última frontera de la Guerra Fría y su segunda parte) […]

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