Lugares que no existen – Somalia (I)

Las entradas anteriores sobre lugares inexistentes se referían a países independientes que, por distintas causas, no eran reconocidos por la mayoría de la comunidad internacional, caso de Taiwán, o directamente no aparecían en los mapas, caso de Transnistria. Somalia es el caso inverso. Está reconocida por la ONU y tiene un asiento en la Asamblea General, aparece en todos los mapas y es universalmente conocida, pero no existe en el mundo real. El territorio que la comunidad internacional le reconoce a Somalia está partido en varios países independientes y repúblicas autónomas, controladas por gobiernos locales, además de extensas áreas regidas por distintos clanes donde ninguna entidad reconocida tiene el control. En gran parte del país el sistema de gobierno es la ausencia de él. La anarquía. Hasta hace poco más de un año el territorio que controlaba el estado somalí reconocido por el mundo se reducía a una sola ciudad, Baidoa. El resto eran repúblicas independientes de facto, zonas de batalla o territorios bajo control de los señores de la guerra.

Dentro del territorio somalí podemos encontrar, por lo menos, cinco estados independientes de facto; uno la propia República Somalí; dos más que reconocen una autoridad en el gobierno de Mogadiscio, pero que en el día a día no dependen en absoluto de nadie (Puntland y Galmudug); un cuarto que, directamente, proclamó su independencia en 1991 (Somalilandia), y que permanece desde entonces como un país independiente no reconocido por absolutamente nadie, y también un quinto estado (Maakhir) que, si bien no ha proclamado su independencia nunca, es independiente a la fuerza, al no ser reconocido por el gobierno oficial somalí como parte del país. Además de estas entidades hay extensas tierras de nadie donde entrar es un suicidio, controladas por señores de la guerra o radicales islámicos.

Mapa de Somalia a principios de este mes (click para ampliar). En azul, las zonas controladas por el Gobierno de Transición o que reconocen autoridad en él; en amarillo las zonas controladas por clanes y señores de la guerra. En gris, claro territorios autónomos, neutrales o no alineados; en gris oscuro, las zonas donde resisten las milicias islámicas. Y en naranja, Somalilandia.

El caos geopolítico somalí tiene su origen en los meses posteriores a la caída de Siad Barre. Tras gobernar el país con mano de hierro desde 1969, en 1991 fue derrocado por grupos armados opositores. Inmediatamente después los mismos grupos que habían acabado con la dictadura de Barre se enzarzaron en disputas intestinas que degeneraron en una guerra civil. El conflicto tardó poco en extenderse por todo el país, y casi todo el territorio cayó en manos de distintos señores de la guerra peleando entre sí por el poder. La intervención de la ONU entre 1992 y 1995, mayoritariamente apoyada y financiada por Estados Unidos, pero con tropas de 24 países, tenía como objetivo paliar los efectos de la guerra entre la población civil y reconstruir el desaparecido estado somalí. En lo primero tuvieron cierto éxito, en lo segundo, ninguno. Naciones Unidas se retiró del país en 1995, tras comprobar la imposibilidad de que se cumpliera cualquier alto el fuego. Entre medias, se produjo la batalla de Mogadiscio, que fue llevada al cine, a las librerías, y a las pantallas de los ordenadores del todo el mundo con el nombre de Black Hawk Derribado.

Mogadiscio, 1993. Una calle abandonada, llamada por los soldados americanos Línea Verde, hace de frontera entre dos clanes que se disputan el control de la capital.

A partir de la segunda mitad de los 90 Somalia careció de un gobierno, un estado, una cabeza visible o cualquier forma de representación o de control unitarios. Los señores de la guerra se hicieron con el control de todo el país, excepto la zona norte. Se volvió, sencillamente, al feudalismo. Una nube de señores de la guerra se convirtió en dueña del territorio, estableciendo las milicias la extorsión como manera de financiarse, en permanente disputa unas con otras. La primera víctima, como suele suceder, fue la población civil. Se calcula que, en los diecisiete años de guerra, no menos de trescientas mil personas han muerto como consecuencia del conflicto y las hambrunas provocadas por éste.

Tropas keniatas cerca de la frontera con Somalia. En 1998 Al-Qaeda voló las embajadas americanas en Kenia y Tanzania, masacrando a más de 200 civiles y a 12 americanos. Los autores materiales de la matanza huyeron a Somalia; muchos de ellos fueron posteriormente abatidos o encarcelados de por vida.

Las luchas por el control del territorio no remitieron pese a la creación en el año 2000 de un gobierno transicional exiliado en Yibuti. Este gobierno de transición fue reconocido por la ONU como representante de jure de Somalia, pero los problemas internos, que acabaron con la bancarrota, provocaron su disolución en 2004, y su sustución por el Gobierno Federal de Transición (GFT), que es el que actualmente ostenta la representación del estado somalí.

El actual presidente del Gobierno Federal de Transición somalí, Abdullahi Yusuf Ahmed. Anteriormente fue presidente de Puntland.

Hasta el año 2006, es decir, década y media después de la desaparición del régimen de Siad Barré, no retornó a Somalia su gobierno reconocido. Se instalaron en la ciudad de Baidoa, que se convirtió en la única área controlada realmente por el gobierno. Ese mismo año se produjo el avance de la Unión de Cortes Islámicas (UCI). La UCI era una organización político religiosa formada alrededor de los tribunales islámicos que se habían ido formando en Somalia desde principios de los 90. La función de éstos era el mantenimiento de la ley y el orden; en un país donde la única ley era la del más fuerte la población acogía con agrado a quien fuera capaz de defender a los civiles de las milicias y de los señores de la guerra, aunque el precio a pagar fuera la obediencia estricta a la Sharía, la interpretación más fundamentalista de la ley islámica.

Milicianos progubernamentales cerca de Baidoa, en abril de 2006. La ranchera modificada con ametralladoras es el principal vehículo artillado de ambos bandos.

También en 2006 se firmaron los acuerdos de Jartum, por los que se alcanzaba una relativa paz en el país. Los señores de la guerra reconocían al gobierno de Baidoa a cambio de mantener sus dominios territoriales. Pero la debilidad del GFT, carente de tropas o dinero para pagarlas, provocó la imposibilidad de imponer más ley que la que cada reyezuelo local quisiera disponer. Es decir, que en la práctica la situación siguió siendo la misma.

Y en esas estaban cuando se reanudó la lucha. Presuntamente financiados por la CIA con varios cientos de miles de dólares, varios señores de la guerra y hombres de negocios (algunos de ellos ministros en el gobierno somalí) se unieron para formar la autodenominada Alianza para la Restauración de la Paz y Contra el Terrorismo, con el objetivo de neutralizar a la UCI, que ya controlaba gran parte de Mogadiscio y sus alrededores, y a la que se vinculaba con Al-Qaeda. La cosa no pudo salir peor. La respuesta de las milicias islámicas fue declarar la yihad contra ellos. En seis meses conquistaron casi todo el sur del país y sitiaron Baidoa, la capital del GFT (ver mapa de la izquierda).

Etiopía, alarmada por la creación de un estado islámico en sus fronteras, invadió Somalia. Las fuerzas de la UCI, presuntamente apoyadas por Al-Qaeda y por el ejército de Eritrea (que siempre ha negado la acusación) recibieron el ataque conjunto de Etiopía y el GFT (presuntamente ayudados por EE.UU.) a las puertas de Baidoa, y fueron vencidas, pese a la llamada internacional a la yihad contra Etiopía que realizaron. En los últimos diez días del año 2006 fueron obligadas a retroceder hasta Mogadiscio, y después a abandonarla en manos del gobierno, que, por primera vez en diecisiete años, controlaba la capital. Eso sí, de manera un tanto simbólica. El gobierno no tiene ni autoridad ni capacidad para recaudar impuestos, mantener el orden o establecer un poder judicial, y sólo se mantiene gracias al apoyo de Etiopía. El área oficialmente controlada por el GFT abarca todo el sur del país, más sus aliados del norte, pero, en la práctica, se reduce a las regiones donde se encuentran Mogadiscio y Baidoa.

Milicias islámicas bloquean una carretera cerca de Mogadiscio, en junio de 2006.

La situación actual está a varios años luz de la paz. Los atentados y emboscadas contra soldados etíopes y somalíes son diarios. En lo que llevamos de año han muerto docenas de ellos a manos de las milicias islámicas, además de varios centenares de civiles. Desde enero hasta hoy las fuerzas leales al GFT han perdido gran parte dle territorio que controlaban alrededor de la ciudades de Baidoa y Mogadiscio, y este pasado fin de semana estalló una nueva ola de violencia en Mogadiscio que está lejos de ser controlada, y que ha dejado varias decenas de muertos. Somalia se desangra. Somalia no existe.

Actualización 22-4: Si te apetece, menea esta entrada.

Para saber más:

El nuevo poder somalí y la nueva amenaza internacional, en el Grupo de Estudios Estratégicos, enero de 2007.

Somalia, Estado sin Estado, por Jordi Sant Gisbert, en 2007.

Somalia, tierra sin ley, de la serie Las guerras olvidadas, en El Mundo

En la Wiki, Somalia, Mogadiscio, Guerra civil somalí, Guerra en Somalia de 2006, Unión de Cortes Islámicas, Alzamiento de la UCI, Gobierno Transicional de Somalia.

En la Wiki inglesa, cronología de atentados y ataques en 2008.

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13 comentarios to “Lugares que no existen – Somalia (I)”

  1. Ñbrevu Says:

    Joder, no sabía nada de esto. Dónde iba a ser si no en África, claro.

  2. JJ Says:

    Muy interesante. Lo que es curioso es ver porqué hay estados que se reconocen y otros que nadie reconoce. Somaliland, al parecer, es relativamente funcional, mucho más que Kosovo. Y sin embargo, nadie lo reconoce, ¿no?

  3. pez Says:

    Actualmente sólo hay dos países en el mundo que no han ratificado la Convención de los Derechos de los Niños. Uno es Somalia, porque no hay nadie que tenga autoridad real para hacerlo y el otro son los EUA, porque las leyes de algunos estados permiten ejecutar menores de edad.
    Muy buen post Diego. Gracias!

  4. Arth Says:

    Muy interesante ver el lado opuesto de la moneda, un país reconocido que en realidad no existe. El modelo occidental de una nación no cabe en estas tierras.

  5. Diego González Says:

    JJ, en el post de hoy puedes comprobarlo tú mismo.

  6. yosoyhayek Says:

    Muy buen post!

  7. david Says:

    Es cierto muy buen post. Me ha encantado. Gracias por el y toda la información que nos das.

  8. venenito Says:

    adhiero a los otros muy buen post ignoraba todo esto

  9. 5 países nuevos en lugar de Somalia | Ser Padres Says:

    [...] Fronteras: Lugares que no existen, Somalia Consolidation of states within Somalia [...]

  10. jlopez Says:

    Magnífico post. Lo más completo que he leído sobre Somalia. Enhorabuena.

  11. La inevitable entrada del primer aniversario « Fronteras Says:

    [...] Lugares que no existen: Somalia. Sobre la inexistencia de un gobierno o un estado reales en aquel pedazo de África, y de como el [...]

  12. Anónimo Says:

    [...] [...]

  13. informatzen… @ . . . : : : k i m o : : : . . . Says:

    [...] hamendik, adibidez:http://fronterasblog.wordpress.com/2008/04/21/lugares-que-no-existen-somalia-i/Edo [...]

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